lunes, 27 de abril de 2020

Para mi desgracia, mi jefe





Alicia no veía la hora de que su contrato terminase, trabajar con Iker Vidal era un verdadero suplicio. Ese hombre disfrutaba desquiciándola y ella… Ella no tenía paciencia para mantener la boca cerrada.
Lo que Iker sentía era un poco más complicado, esa mala pécora lo iba a volver loco.
Aunque ambos mantenían las distancias, parecía que no era suficiente para evitar que sus más ocultos deseos salieran a la luz.

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